Respirando con el planeta

Estamos tan atrapados en nuestros planes, miedos, agitaciones y sueños que no vivimos en nuestro cuerpo ni estamos en contacto con nuestra verdadera madre, la Madre Tierra. En tal caso, no podemos apreciar la milagrosa belleza y magnificencia que nos brinda nuestro planeta. Cada vez nos alejamos más del mundo físico y nos recluimos más en el mundo mental. Volver a la respiración reunifica cuerpo y nuestra mente y nos recuerda del milagro de estar presente. Nuestro planeta está aquí, proporcionándonos a cada instante su generoso y poderoso apoyo. Si reconocemos estas cualidades de la Tierra, podremos refugiarnos en ella en los momentos difíciles y facilitar el proceso de abrazar nuestro miedo y nuestro sufrimiento y transformarlo.

 

La conciencia de la inspiración y de la espiración nos tranquiliza. Prestando atención a nuestra respiración, sin juicio alguno, aliviamos el dolor y la tensión y recuperamos la paz de nuestro cuerpo. Para ello, podemos decir:

Inspiro y sosiego mi cuerpo.

Espiro y llevo la paz a mi cuerpo.

Inspiro y me refugio en la Madre Tierra.

Espiro y libero todo mi sufrimiento a la Tierra.

 

Cuando nuestra mente y nuestro cuerpo se apaciguan, empezamos a ver las cosas con más claridad. Y, cuanto más claramente vemos y más en contacto con la Tierra, mayor en nuestra comprensión. Y, donde hay claridad y comprensión, el amor puede florecer, porque el amor verdadero se basa en la comprensión.

 

Podemos pensar en los problemas de la Tierra y en nuestros problemas personales y, viéndolos tan abrumadores, sentirnos impotentes. Pero si prestamos atención a la respiración, abriremos un claro que nos permitirá ver lo que podemos hacer para ayudar a nuestro mundo.

 

Quienes padecen de asma u otras enfermedades pulmonares tienen problemas para respirar. Pero si nuestros pulmones funcionan bien y nuestra nariz no está tapada, podemos respirar fácilmente. Debemos valorar esta capacidad y saborear cada respiración como si se tratara de un milagro. Cada respiración contiene nitrógeno, oxígeno, vapor de agua e indicios de otros elementos, de modo que cada inspiración y espiración contiene la Tierra entera. Cada respiración nos recuerda que formamos parte de este hermoso planeta que nos da la vida.