La valentia de transitar la dificultad

“La vida es tan irónica... Se necesita Tristeza para conocer la Felicidad... Ruido... para apreciar el Silencio Y Ausencia para valorar la Presencia”

Han sido días complejos, intensos y difíciles para la práctica de Yoga. Comencé a sentirlo en mí propia práctica, pero al ir a dar mis clases, especialmente en aquellas en que cada uno hace su práctica de forma individual y a su ritmo como lo es el Ashtanga Vinyasa, la atmósfera, en general, era de pesadez y "oscuridad"

Puedo imaginar fácilmente porque el 99% de nosotros sentimos resistencia a realizar nuestra práctica, más si hacemos estilo Mysore (Ashtanga Vinyasa). El solo pensamiento de subir los pies en el mat ya puede generarnos rechazo.

El contacto con nuestra propia realidad es concreto y sin filtros. Hasta por momento cruel me animo a decir.

Estar así en este estado, de "dificultad", siempre me invita a observar algunas cosas con las que no conecto cuando me siento bien en mis prácticas. Especialmente en esta oportunidad eh valorado la maravillosa experiencia que me ofrecía la práctica para simplemente SENTIRME.

Sentir esa dificultad que me corría por dentro, sentir los dolores, sentir la incomodidad que surge al intentar hacer algo y que no me salga, sentir la frustración saliendo por cada poro de mi piel al percibir que lo que hacía ayer hoy no era posible.

La práctica no es más que un reflejo de nuestra vida, ya lo dijo el gran maestro Iyengar en simples palabras "el yoga es un espejo para mirarse desde adentro". Es normal que atravesemos diferentes momentos en nuestra práctica (así como en la vida).

Son los momentos difíciles las invitaciones perfectas para aplicar todas las técnicas que el Yoga nos ofrece. En primera instancia, es fundamental darnos la oportunidad de sentirnos mal, de vivir el malestar y trabajar durante la práctica para aceptarlo, ya que el 90% de nuestras vidas, muchas veces se trata de estar en el lugar que deseamos, sin aceptar en el que realmente nos encontramos.

El simple hecho de dar lugar, a través del cuerpo, a la manifestación del dolor, tristeza, ahogo, enojo, frustración, desgano y tomar consciencia de que se encuentra ahí en este preciso instante presente es un primer y muy importante paso en el camino que nos lleva a atravesar nuestros conflictos.

Estamos ahí, siguiendo nuestra respiración y permitiéndonos a nosotros mismos simplemente SER en el presente. Me gusta eso de la práctica, no es posible mentirse, ni hay posibilidades de disfrazar nada. Toda nuestra realidad se despliega ante nosotros.

Por eso creo, que los momentos difíciles en la práctica son momentos muy importantes a transitar, ya que es una oportunidad concreta para andar y desandar nuestros conflictos más profundos y atrevernos, impulsados por la voluntad, la fe y el amor hacia nosotros mismos, a llevar la luz a esas zonas más oscuras de nuestra vida.

Así que, la invitación es siempre a profundizar a salir del área de confort a ampliar la mirada más allá de nuestros límites para seguir creciendo en libertad.

Nos vemos en clase. Angie