La respiración en Ashtanga.

La técnica respiratoria de Ashtanga yoga es la respiración con sonido o respiración audible de garganta. Aunque generalmente se la denomina ujjayi, o respiración victoriosa, Pattabhi Jois solía llamarla “respiración libre con sonido”, para diferenciar ujjayi propiamente dicho, que es cierto tipo de pranayama, de esta técnica respiratoria que se utiliza mientras se practica asana y gracias a la cual el  practicante establece una conexión consciente entre el cuerpo, la mente y la corriente de energía. El cuerpo se mueve entonces al unísono con el ritmo de la respiración mientras la respiración, profunda y uniforme, equilibra y relaja la mente. La respiración puede considerarse la parte más crucial de esta práctica, puesto que es el fundamento del propio ser, de la salud y de la capacidad del practicante para tener dominio sobre la mente. En la India se cree que vaya, aire, es una de las formas de Dios, pues sin aire y respiración no podríamos vivir. Con la respiración adecuada, el cuerpo recibe suficiente oxigeno incluso en las asanas más difíciles, los músculos y los tendones se relajan, la mente se calma, y el prana puede circular por los nadis. De esta manera, el cuerpo se vuelve ligero, flexible y fuerte y la mente, concentrada y estable. Cuando la mente se aquieta, está a nuestro alcance la conexión con el sí-mismo interior.

 

La respiración que se hace con asana es diferente de la respiración realizada durante el pranayama. La inspiración y la espiración no son tan prolongadas durante asana, y no hay retención de aire. Además, durante la práctica de asana, la inspiración y la espiración deben tener una misma duración, es decir, tanto una como otra duran entre unos 5 y 10 segundos, que se prolongarán durante la secuencia final. Una respiración estable y tranquila durante la práctica de asana crea un ritmo apropiado y armonioso para inhala y garantiza al cuerpo una cantidad suficiente de energía y oxigeno. Esta técnica respiratoria, demás de fortalecer los bandhas, purifica el cuerpo y libera la tensión por medio de la acumulación de calor y el proceso de la sudoración. Independientemente de la longitud de la respiración, los pulmones deben llenarse por completo con la inspiración y vaciarse por completo con la espiración.

Técnica de la respiración libre con sonido (a menudo denominada ujjayi)

La traducción literal de ujjayi es “respiración victoriosa”, pero es más acertado denominar a este tipo de respiración “respiración libre con sonido”, nombre que atiende, por un lado, a que es bien audible el sonido que produce el aire en la base de la garganta, y, por otro, a que la entrada de aire no se esfuerza como en ujjayi pranayama, sino que es más suave, lo que permite la “libre” circulación del pana. El sonido de la respiración se asemeja al que producen las olas en una playa, o el viento en las copas de los árboles. Es una respiración delicada, uniforme y audible que empieza al iniciarse la práctica y continúa durante toda la sesión hasta la última asana.

1. Puedes estar de pie en samasthitih, sentarte con las piernas cruzadas o entrar en padmasana, la postura del loto. Yergue la columna vertebral, expande la parte superior del cuerpo y mantén los hombros relajados y neutrales ara que los pulmones tengan la libertad de

movimiento y puedas inspirar profundamente.

 

2. Cierra la boca con suavidad, sin tensar los labios. Empieza haciendo una inspiración tranquila por la nariz, y prolóngala un poco más de lo que duraría una inspiración normal.

 

3. Dirige el aire a la garganta y, con delicadeza, emplea los músculos de la garganta para estrechar ligeramente el canal por el que ha de pasar.

 

4. Al hacer pasar el aire por este canal más estrecho, se crea en la garganta un suave rugido. Si oyes que el sonido proviene de los conductos nasales, la ejecución no es aún la correcta. Intenta respirar con más profundidad, manteniendo la atención en la garganta, y no en la nariz. La técnica correcta requiere que el sonido provenga de la garganta.

 

5. Trata de crear este delicado rugido con toda la pureza posible: debe ser suave, profundo y continuo, y no ir acompañado de sonidos extraños a él, como resoplidos o quejidos. Intenta no forzarlo mediante una respiración demasiado profunda o pesada, y evita empujar el aire a su paso por la garganta, ya que esto supondrá un desperdicio de energía y puede conferir pesadez a la práctica.

6. Equilibra la inspiración y la espiración de modo que tengan la misma longitud y calidad. El aire debe entrar y salir del cuerpo al mismo ritmo de principio a fin, así que evita acelerarlo en ningún momento de la inspiración o la espiración. No retengas el aire mientras haces asana, pues esto bloque los músculos, impidiéndoles relajarse,y produce una presión en la cabeza que puede provocar dolores de cabeza o mareos.

7. La respiración con sonido se hace en conjunción con uddiyana y mula banda. Esto fortalece la pelvis y las zonas abdominales e impide que la región baja del abdomen se mueva al respirar. Durante la práctica de asana, la zona del ombligo y el área inferior a él o se mueven visiblemente hacia dentro y hacia fuera al respirar, ni siquiera aunque el prana circule por ellas.

 

8. Durante la inspiración, deja que el prana ascienda desde la zona de apana (el área de las caderas); expande los músculos de la región lumbar mientras elevas el pecho y aplicas uddiyana bandha, en el bajo abdomen. Llena de aire los pulmones y abre el pecho y la parte superior la columna vertebral. Al final de la respiración, el diafragma se habrá expandido, aportando profundidad y fuerza a la respiración. Una vez que los pulmones se hayan llenado, estira todo el torso para dejar más espacio a los discos vertebrales y a la parte superior del cuerpo. Cuando espires, contrae el diafragma, intensificando mula banda hacia el final de la respiración, pero sigue estirando el torso. Vacía los pulmones antes de la siguiente inspiración. 

 

Efectos de la respiración con sonido

 

1. Al escuchar el sonido suave y uniforme, la mente se queda en calma, concentrada.

2. El sonido delicado, suave que produce el aire mientras inspiramos y espiramos con uniformidad nos da la seguridad de que la respiración está correctamente sincronizada con las asanas y apoya su ejecución. Si la respiración es irregular y errática o demasiado densa, pesada o forzada, es señal de que, por la acción de pensamientos desfavorables, la energía está mal dirigida o se está desperdiciando. 

 

3. Si escuchamos la respiración y ajustamos el asana (y los movimientos intermedios) al ritmo de la respiración, la práctica es precisa, suave y meditativa.

 

4. El prana que se acumula con la respiración con sonido llena de energía el cuerpo y aporta la fuerza necesaria para ejecutar el asana.

 

5. Observar la respiración y calmarla dirige la mente hacia el interior y sobreviene en ella un estado meditativo.

 

6. Esta técnica ralentiza la respiración a la vez que aporta cualidades potentes y enriquecedoras al proceso respiratorio. De este modo, tenemos la garantía de estar absorbiendo la máxima cantidad posible de oxigeno para el cuerpo y para la corriente sanguínea.

 

7. Una respiración sosegada y uniforme da al cuerpo y a la mente tiempo y espacio para comprender el alineamiento interior del asana (sentimientos, paz y movimiento de la energía internos), así como una sensación que sirve de base al alineamiento exterior.

 

8. Al calmar y relajar la respiración, los músculos y tendones dese relajan a su vez, y es más fácil realizar la serie de asana sin sentir ningún dolor.

 

9. La sutil fricción que se crea en el fondo de la garganta para que la respiración sea audible fortalece y refina los músculos de la garganta.

 

10. Gracias a la respiración con sonido y la aplicación de bandas, los órganos internos se elevan, lo cual favorece el ascenso de oxigeno a la coronilla, con la consiguiente aportación de claridad y energía. De la misma manera, nos beneficiaremos de un aumento de energía si aplicamos los bandhas y la respiración con sonido a las actividades cotidianas.

 

11. La respiración con sonido equilibra la glándula tiroides, que está conectada con visuddha chakra, desempeñando el papel de filtro del cuerpo y de la mente, purificando el aire y extrayendo de él el prana.

 

12. Una respiración fuerte y controlada limpia la garganta, las vías aéreas y los pulmones, aclara la voz y fortalece el corazón.

 

13. La respiración profunda resultante transforma la manera en que respiramos cuando no estamos ejecutando asana, pranayama u otras actividades yóguicas. De esta forma, aprendemos de un modo natural a respirar por la nariz con calma y consciencia durante la actividad cotidiana.