Historia del Ashtanga III: Sri. T. Krishnamacharya

Título del sitio

Cuentan diversas biografìas que Sri T. Krischnamacharya (1888-1989) tuvo los mejores comienzos posibles en esta vida. Nació el 18 de noviembre de 1888 en una familia yóguica muy respetada de Muchukundapuram (Karnataka, sur de India). Su padre fue Srinivasa Tatacharya y su madre, Ranganayakiamma, y su árbol familiar (que puede verse en el texto del Yoga Rahasya)la emparienta con el sabio Nathamuni (nacido el año 823), fundador de la orden religiosa Vaisnava, que honra a Visnu como dios principal. Cuando Krishnamacharya tenía cinco años, empezó a aprender sánscrito, y su padre lo inició en la práctica del yoga dentro de la tradición de Yamunacharya, nombrada así en honor del nieto de Nathamuni (917-1042). A fin de dar continuidad a las enseñanzas, su padre lo preparó también para que cumpliera con sus deberes de primogénito y lo instruyó sobre la historia familiar.

Krishnamacharya empezó sus estudios bajo la tutela de su padre en el sistema tradicional gurukula, atendiendo al cual el alumno recibe una enseñanza personalizada de su maestro y convive con él durante un período determinado en un lugar dedicado al estudio. Se despertaba a las dos de la madrugada y estudiaba vedanta, yoga asana, sanscrito, y rituales religiosos como el puja, ofrecimiento diario al ishta devata (deidad familiar) Hayagriva, forma del Señor Visnu con cabeza de caballo. Cuando Krishnamacharya tenìa 10 años, su padre murió de repente. Su madre y sus seis hijos, de los que Krishnamacharya era el mayor, se trasladaron a Mysore, donde su abuelo era el dirigente espiritual de una de las escuelas espirituales más conocidas de la India, Brahmatantra Parakala Math. Este tomó al niño bajo su custodia, y Krishnamacharya estudió vyakarana (gramática sánscrita), vedanta (filosofía del vedanta),tarka (lógica) y samkhya (el aspecto teórico del yoga).

A la edad de 15 años, cumpliendo uno de sus sueños, viajó solo al templo de sus parientes, Sathakopa, en el Alvar Tirunagar, Tamil Nadu, la India. Se dice que allí, en el exterior del templo, bajo un tamarindo, tuvo un encuentro con su maestro, Nathamuni, que le entregó el texto sagrado Yoga Rahasya. No satisfecho con la mera lectura acerca de la sabiduría que entrañaba el yoga, en 1911, animado por su profesor de Benarés y yoga charya (maestro de yoga) Ganganath Jhan, Krishnamacharya recorrió casi 200 kilometros hasta llegar a las inmediaciones del lago de Manasarovar y el monte Kailash. En esta región del Himalaya conociera al gurú que le estaba destinado: el maestro de yoga Yogisvara Sri Ramamohan Brahmachari de Mukti Narayana Kshetra, Nepal.

 

Allí comenzó el que sería un período de siete años y medio de relación (gurukula) entre el gurú y el alumno, durante el cual Ramamohan Bramachari le enseñó más 700 posturas de yoga (asana) y los ejercicios respiratorios (pranayama) más esenciales, así como los beneficios que cada asana tenía para la salud y qué enfermedades se pueden curar practicándolas.

Krishnamacharya acabaría siendo, además, un hombre muy versado en la recitación de mantras y conocedor de los textos yóguicos más importantes: los Yoga Sutras de Patanjali y el Hatha yoga pradipika (la lista de libros que él recomienda se menciona al principio de la primera parte del Yoga Makaranda).

 

Al finalizar este período de intenso estudio, en vez de pedir algún tipo de pago monetario por sus enseñanzas, Brhmachari dio sus bendiciones a Krishnamacharya y le aconsejó que volviera a Mysore, fundara una familia y enseñara yoga; esta sería la retribución a su gurú.

 

Krishnamacharya recibió asimismo como obsequio las sandalias de su gurú, que simbolizaban el viaje por el camino del aprendizaje sagrado. Antes de regresar a Mysore, asistió a las universidades de Calcuta, Allahabad, Patna, Barodas y Varanasi para completar sus estudios de filosofía y religión, a la vez que, siguiendo su vocación, se iniciaba en la enseñanza del yoga.

 

Terminó sus estudios en un tiempo récord, consiguiendo la más altas calificaciones posibles en mimamsa (mimamsa tirtha mimamsam, maestro en teoría yóguica), nyaya (nyayacharya nyayan, catedrático de lógica filosófica), vedanta (maestro en la filosofía del vedanta) y samkhya (maestro en filosofía samkhya).

 

Además de las materias universitarias, estudió medicina ayurvédica, astología y música védica, por no mencionar las 16 lenguas habladas en la India y el Tíbet.

A su regreso a Mysore, describió a su familia sus viajes y estudios y les explicó que se le había elegido para ser profesor de estudios yóguicos y así se lo había pedido su gurú. Se estableció como profesor de yoga y sanador ayurvédico en el palacio del maharajá Krishnarajendra Wodeyar IV. Lo había conocido en Varanasi en 1926 y, tras curarlo de varias enfermedades, se habían hecho amigos íntimos. El año anterior (1925), Krischnamacharya había contraído matrimonio con Srimati Namagiriamma , y el primero de sus seis hijos nació en 1931. Su cuarto hijo, TKV Desikachar, que luego sería un destacado profesor de yoga y autor de textos yóguicos, nació en 1938.

Krishnamacharya impartía clases también a pequeños grupos en el área que circundaba a Mysore, entre ellos el de Hassan (a unas dos horas de distancia en coche) en el que estudió Pattabhi Jois desde 1927 hasta 1929. En 1931, a petición del maharaja, Krischnamacharya fundó yoga shala (escuela de yoga) en un ala del palacio de Jaganmohan, en el centro de Mysore, en el que impartió clases durante 22 años, hasta su cierre en 1952. En esta escuela, Krishnamacharya adquirió renombre como profesor de yoga por sus demostraciones de asana, su forma de enseñar y su extenso conocimiento de esta disciplina. No obstante, cuando la India recuperó la independencia en 1947 y, debido a ello, empezó a disminuir la influencia del maharaja, la escuela ya no pudo mantenerse y tuvo que cerrar, para gran consternación de los alumnos. Krischnamacharya continuó impartiendo clases varios años más en Mysore, aunque tenía la impresión de que su tiempo en la ciudad del maharaja había tocado su fin.

 

Como era su vocación y la promesa que le había hecho a su gurú, sintió el impulso de difundir el yoga a otras partes de la India, de modo que empezó a viajar y a presentarlo en numerosas ciudades y aldeas. En 1953, se trasladó con su esposa y sus hijos a Madrás y siguió ejerciendo las artes curativas del yoga y el ayurveda, trabajando con pequeños grupos de forma individual. En 1975, su hijo TKV Desikachar fue confundador del Krishnamacharya Yoga Mandiram, escuela de yoga que continúa difundiendo las enseñanzas de su padre.

Krishnamacharya siguió impartiendo clases en Chennai hasta que falleció, el 28 de febrero de 1989. Además de por sus inmensos conocimientos del yoga, Krishnamacharya era un hombre muy respetado por haber sido capaz de adaptar la práctica del yoga a cada cuerpo individual y a las necesidades concretas de cada alumno. Con frecuencia, sabía cuáles eran los síntomas y las dolencias de sus pacientes antes de que estos le contaran nada, y tenía la rara habilidad de saber si sus alumnos habían practicado o no entre una clase y otra antes de que tuvieran tiempo de pronunciar una palabra. Escribió también una serie de libros sobre aquellas materias que eran de su competencia: Yogamakaranda en 1934, Dhyana-malika (preparaciones para la meditación), Yoganjali-sara (la esencia del yoga) y Yoga-rahasya (el misterio del yoga). Consiguió hacerse mundialmente conocido gracias a la labor de su hijo TKV Desikachar, que escribió The Heart of Yoga (1995) y Health, Healing and Beyond (1998), y de su nieto Kausthub, hijo de TKV Desikachar, que escribió la biografía suya, publicada en 2010, que ofrece una perspectiva muy perspicaz de la vida del maestro de yoga y sus enseñanzas.

 

Para demostrar los efectos que la práctica de asana tenía sobre la respiración, la mente y los órganos internos, Krischnamacharya hizo una presentación ante un médico francés en 1939 en la que fueron muy patentes los resultados de sus ejercicios. Para asombro del médico, fue capaz de detener la respiración, y el pulso se fue ralentizándose hasta que el corazón dejó de latir por completo. Esta técnica, denominada khecarimudra (y que no se recomienda ejecutar sin la guía debida), se ha descrito en textos como el Hacha yoga pradipika y el Gheranda-samhita.

A Krishnamacharya suele considerársele el padre de la era moderna del yoga, y su vida d entrega absoluta a esta disciplina sigue siendo modelo y fuerte de saber para profesores y alumnos de yoga hasta el día de hoy. Las  enseñanzas de Krishnamacharya se han transitado a través del trabajo de cinco alumnos excepcionales que enseñaron, o continúan todavía enseñando, lo que aprendieron de su gurú: Sri K Pattabhi Jois (que empezó a practicar en 1927), BKS Iyengar (que empezó en 1934), Indra Devi (su primer alumno occidental, además de ser la primera mujer, que empezó en 1937), su hijo TKV Desikachar (en 1960) y AG Mohan (en 1971). Gracias a la labor de estos individuos, por no mencionar a los hijos y familiares de Krishnamacharya menos conocidos, este sistema para la comprensión de sí mismo, que prácticamente había perdido toda vigencia en tiempos de Krishnamacharya, continúa reportando beneficios a sus practicantes y devotos del yoga.